Quienes salen ganando con la famosa “grieta”

18 December 2017

Los hechos que pasaron esta semana y los que van a pasar en este futuro muy cercano, dejan claro que la “grieta” es un invento, un verso (que resultó muy eficiente) para descalificar la protesta social

Desde hace unos años los medios de comunicación insisten y machacan con el verso de la “grieta” que supuestamente divide a los argentinos en dos bandos irreconciliables, produciendo peleas y enconos. Y no solo eso, nos dicen que esa grieta es el peor problema que tenemos en la Argentina. Todo este discurso se basa en la vaga expresión de deseos de volver a una época de paz y armonía, cuando los argentinos estábamos todos unidos y no había peleas. Este fue el único discurso de campaña del actual Presidente Mauricio Macri, volver a estar unidos, todos juntos por el país. La pregunta es, cual es esa época idílica, porque en el pasado argentino solo vemos tiempos de guerras civiles, represión, golpes de estado, dictaduras. Las divisiones sociales y políticas fueron mucho más violentas en la época de federales y unitarios, las luchas radicales por el sufragio, peronistas y antiperonistas, guerrillas, triple A, dictaduras. Con todo el pasado que tenemos, vivir una época de discusión, aunque sea subida de tono no sería tan grave. Pero lo que no quieren es que haya discusión.

Las protestas del 2001 fueron amargas y desesperanzadas, era cortar rutas, protestar, golpear las puertas de los bancos solo porque no había nada que perder. A medida que la movilización de la gente empezó a lograr cosas, fueron naciendo organizaciones nuevas. Grupos que solo se habían formado para cortar rutas se convirtieron en ONG y muchos en cooperativas, que generaron trabajo y muchas iniciativas populares.En los años posteriores a la crisis del 2001 lo que volvió fue el debate político. La gente volvió a hablar de política porque se volvió a creer que era posible influir sobre los asuntos públicos, incluso sobre la política económica. Antes, lo que había era una sensación de que todo lo manejaban grandes grupos económicos, fuerzas ocultas ajenas a cualquier tipo de influencia del pueblo. 

La “grieta” nació cuando, de entre todos esos nuevos colectivos, aparecieron también grupos que quisieron transformar los medios de comunicación. Aparecieron nuevos medios, y algunos llegaron a la pantalla, dándole voz a gente que nunca había participado del tradicional “show bussines” televisivo. Entonces los medios de comunicación tradicionales se molestaron. Los noticieros y los programas de opinión nunca habían tenido que dar ninguna explicación sobre la elección de los temas que trataban, o cómo los trataban, a quien hacían hablar y a quien ignoraban. Durante la guerra de Malvinas habían informado que íbamos ganando, y cuando se supo que era mentira, no dijeron nada, pasamos a otro tema y listo. Aparecieron muchos espacios en televisión, y también en otros medios donde se dedicaba un importante espacio a desenmascarar las mentiras, las medias verdades, y las arbitrariedades de los medios de comunicación. Entonces fueron ellos, los periodistas estrellas de televisión, los que se sintieron que estaban en una guerra civil. Para peor, el gobierno de ese momento, apoyado en los nuevos colectivos sociales promovió una ley para formalizar la posibilidad de dar espacio a los nuevos medios de comunicación, espacio que perderían los grandes grupos económicos (que bien se podría llamar en singular, todos saben que es uno el grupo económico dueño de casi todos los medios). Esos grandes rostros de la pantalla se sintieron insultados y ofendidos de que hubiera quienes les discutieran, para ellos las noticias no se discuten, -nosotros decimos lo que es noticia-, -nosotros decimos lo que es la opinión normal y lo que digan otros no es opinión, es invento de subversivos, o de piqueteros, o de delincuentes, o de la palabra que esté de moda en cada época para calificar a los piensan distinto-

La primera opción de los medios de comunicación hegemónicos era ignorar a estos recién llegados, o tildarlos de locos sueltos, restarles importancia. El problema es que el grupo político al que condenaron ganaba elecciones. Entonces empezaron a hablar de la grieta, de que por culpa del gobierno ahora la gente estaba dividida en dos grupos, cuando toda la vida había habido una sola opinión que había sido la de ellos. Entre la gente del llano, toda la vida hubo distintas ideas políticas, eso no es raro. Pero en la prensa grande, en los medios de comunicación corporativos, las ideas siempre fueron monolíticas. Siempre estuvieron todos de acuerdo, inventando cada tanto algún pequeño escándalo o polémica para amenizar la tarde. Por eso los grandes medios de comunicación estaban realmente alarmados y escandalizados.

Como es común en todos lados, después de doce años, ese gobierno perdió las elecciones. Ya sea por desgaste, por cansancio en la gente, por el éxito de las astutas tácticas de esos poderosos medios de comunicación, y seguramente por errores y falencias en las políticas del gobierno, la Argentina vivió un cambio de signo político. Pero en vez de aplacarse los ánimos, con el nuevo gobierno la grieta renació con todo su furor. Ahora esas mismas luminarias de la pantalla empezaron a condenar sin parar a todos los “K”, jurando entre dientes no parar hasta no verlos ante el pelotón de fusilamiento, perdón, en la cárcel de Ezeiza (la confusión vino a cuento porque el lenguaje utilizado es muy parecido al de la “Revolución libertadora fusiladora”). Todas las horas de trasmisión dedicadas los dichosos "K" le dieron carta blanca al gobierno de Macri para hacer lo que se le dé la gana. Si alguien se opone a alguna medida del gobierno, es porque es “K”.

Pero, la grieta se terminó, a partir de ahora, si los periodistas del grupo económico de sonoro nombre, quieren defender al gobierno, van a tener que usar otro truco. Las tarifas aumentaron para todos, para los K y los antiKá. Las jubilaciones, con esta ley, bajan para todos, los K, los Q o los Z. Todas las cooperativas van a sufrir el impuesto a las ganancias y el impuesto a los ingresos brutos, sin importar la simpatía política de sus asociados.  Si seguimos pensando las cosas en términos de grieta, va a haber que construir nuevas cárceles, porque a cada grupo social que lleve adelante una protesta por un tema puntual, la inquisición mediática le marcará a fuego la letra escarlata “K” en la frente. 

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